A pesar de que los más habituales consumidores de las denominadas “chucherías” son los niños, en ocasiones a uno “de grande” también se le da por comer uno de estos productos que adornan tan elegantemente las tienditas, y ayer precisamente “se me dio”. Luego de dirigirme a la tienda más cercana a comprar algunas de estas frituras, junto con otras cosas que necesitaba, regresé a mi casa dispuesto a satisfacer mi antojo. Mientras eso pasaba, me fijé en el empaque que decía: “Precio con IVA incluido: Q0.75”... Sí, la mayoría de las frituras por las que durante mucho tiempo pagamos Q0.50 ahora cuestan veinticinco centavos más. Este incremento seguramente se debe a los altos costes del petróleo y sus derivados, no digamos de los granos básicos como el maíz, ingrediente principal de la mayoría de estos productos.

Luego de fijarme en el nuevo precio, le pregunté a mi mamá, quien es maestra de una escuela pública, sobre cuánto dinero llevan los niños para “la refa”. Me respondió que a algunos les dan Q5 o hasta más, y que aparte llevan su refacción; a otros sus padres o encargados les preparan refacción pero no les dan dinero para gastar, y los casos más tristes: algunos no llevan refacción ni dinero o lo que llevan es únicamente Q1. De no ser porque en esta escuela venden dobladas, tostadas y refrescos de a Q0.50, y que por tratarse de una escuela pública les proporcionan la refacción escolar (aunque no todos los días), a muchos estudiantes simplemente “les llevaría la tristeza”.
Aunque las antes frituras de a Q0.50 ya habían sobrevivido muchos años con ese precio (demasiado tiempo diría yo), el aumento de Q0.25 no deja de ser una mínima parte de las consecuencias que está teniendo el alto coste de los combustibles y el hecho de que países como Estados Unidos estén destinando parte de la producción de granos básicos en alimentar automóviles y maquinaria, en lugar de hacerlo con mucha gente en el mundo, como debería ser.
Saludos.


